
El diseñador Roberto Verino quiso que fueran los jóvenes quienes le ayudaran a crear su nueva fragancia, paradigma de la mujer joven, para ello organizó un concurso entre los estudiantes de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, de donde han surgido las propuestas de su nombre, su logo, su frasco, su estuche e incluso su fragancia.
Su modernidad internacional se carga de esa inocencia, muchas veces compleja, de los jóvenes..., y su gusto por lo sofisticado como nota diferencial, cede el paso a una naturalidad, a veces, muy irreverente.
Su fragancia: Floral-Afrutada-Almizclada
Notas de salida: Frescas y golosas
Su salida revela una sorpresa hecha de una original tentación de frutas muy frescas: la jugosa y maliciosa pera, el aterciopelado y voluptuoso melocotón, y sobre ellos, la persuasiva emoción de los sabores de la bergamota y la naranja, amplificando las tonalidades brillantes y optimistas de mi fragancia.
Notas de corazón: Románticas
En el corazón descubrimos la belleza salvaje de un delicioso ramo de flores rodeado de frutas del bosque. Acordes de rosa, jazmín y violeta se perciben en la delicada evolución de la fragancia y reflejan la obsesión de Roberto Verino por la calidad.
Notas de fondo: Sensuales
Las notas del fondo de la fragancia son una alianza provocadora de notas suaves pero sensuales. La singularidad que revela el emocionante magnetismo de la madera de sándalo, se une con el apasionado deleite de la vainilla y la sensualidad, sin ostentación, que nos revelan el musk blanco y el ámbar.
Lia Villar: Diseñadora del Brand y el Naming
José A. Montalvo: Diseñador del Frasco.