
El paso del tiempo deja huella en nuestro cabello, envejeciendo al igual que nuestra piel. Poco a poco se va volviendo más seco, a la vez que pierde fuerza, se fragiliza y debilita dificultando el peinado. El cuero cabelludo también sufre deshidratación y falta de flexibilidad. El cabello se torna seco, frágil, débil, sin brillo ni vitalidad. La reducción de la producción de sébum y la ralentización de la micro-circulación sanguínea son los respondables de estos daños.
Continuar leyendo "Age Recharge" »
ENVÍAR
|